La cueva originariamente habitada fue formada por la naturaleza, aunque a principios del siglo XX se construyeron en el exterior 2 habitaciones. Después de su restauración en el año 2000 la casa tiene una combinación armoniosa entre la naturaleza, lo tradicional y la comodidad.
Consta de 2 dormitorios dobles, cocina con comedor, baño y salón de estar con chimenea. En el exterior tiene un patio con un colgadizo canario y barbacoa y en la azotea tiene un solárium con tumbonas.