Posteriormente los romanos también se asentaron y crearon el municipio romano, al que siguió la cuidad árabe de Galira, construida a unos 300 metros de la existente. Galera se asienta sobre unas rocas que se formaron en un lago que ocupó la Depresión Baza-Huéscar durante los períodos Terciario y Cuaternario.
La escasa vegetación actual, y el terreno impermeable facilita una alta erosión por las aguas de lluvia formándose los barrancos y espectaculares cárcavas en las laderas de los cerros. Las verdes vegas que rodean a Galera contrastan con áridos cerros plagados de esparto y plantas adaptadas al yeso y el salitre.