Huéscar, también denominada "Ciudad de la Paz", debido a su declaración de guerra y posterior firma de la paz con Dinamarca, posee un valor patrimonial de una calidad inmejorable, resultado de ser camino natural que comunica las tierras levantinas, murcianas y almerienses con el interior de Andalucía. Este paso es transitado desde tiempos remotos por numerosas civilizaciones.
En la época romana es un centro de importancia, posteriormente también lo fue en época de los musulmanes y cristianos. En 1495, Huéscar y su tierra es otorgada a D. Luis de Beaumont, Conde de Lerín y en 1513 pasa a manos del II Duque de Alba.
Los edificios más emblemáticos de la ciudad son la Colegiata de Santa María, declarada una de las 7 maravillas de la provincia de Granada el Convento de Santo Domingo, la Iglesia de las Dominicas,
la Torre del Homenaje y el Convento de San Francisco.
Es muy recomendable pasear por el centro de Huéscar y disfrutar de sus casas señoriales galardonadas con escudos de armas de las familias a las que pertenecieron, como la que encontramos en el Paseo, así como acercarse al Parque Rodríguez Penalva, con sus grandes árboles en sus más de 800 metros de perímetro.